
Vendemos software de monitoreo, así que sería fácil decir que casi todo el mundo lo necesita. No es cierto. Estos son los cinco casos en los que preferimos que no lo compres.
1. Quieres resolver el problema de una sola persona
Si el objetivo es «saber qué hace Marta», el software es la herramienta más cara y más lenta. Un software registra actividad; no arregla una relación de trabajo. Empieza por una conversación con objetivos concretos.
2. No tienes una política escrita ni piensas escribirla
Sin política no hay forma de responder «¿por qué me estáis mirando?». Y sin esa respuesta, cualquier conflicto se pierde antes de empezar.
3. Piensas instalarlo sin avisar
No lo hacemos. Y si es tu plan, hay proveedores que lo ofrecen; nosotros no vamos a ser el proveedor que te acompañe en eso.
4. Sois cuatro personas y os lleváis bien
Con cuatro personas y confianza, el coste de coordinar supera el beneficio de medir. Vuelve cuando haya turnos, teletrabajo o varias sedes.
5. Lo que quieres proteger son los datos, no auditar personas
Si el miedo real es que se lleven la base de clientes, lo que necesitas es control de transferencias y permisos, no un registro de actividad. Se puede empezar solo por ahí.
Cuándo sí vale la pena
- Hay turnos, teletrabajo o varias sedes y las horas no cuadran
- Hay una obligación de auditoría que alguien externo va a revisar
- Hay un litigio o una investigación en curso con fechas
- Quieres datos para decidir plantilla o carga, no para vigilar a alguien
iMonitor EAM en español · Qué registra y qué no
Información general, no asesoramiento jurídico.